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Querido Rafa
donde quiera que estés
habrán de llegarte estas palabras tardías
carcomidas por el cansancio y la angustia
de saber que son inútiles
como toda palabra que no se dijo a tiempo
pero he de admitir que te dejamos solo
muy solo
y que tal vez nos merecíamos esta ausencia
porque no supimos enontrarte cuando nos buscaste
pues también te faltaron palabras cuando las esperamos
entonces todo fue un vago rumor diálogo de sordos
la hierba no era lo importante ni lo que nos dividía
al contario muchas veces nos unió
sino lo otro lo que iba detrás como la parte oscura de la luna
lo que nunca expresaste pero todos supimos
eso que ahora cargamos colina arriba con tus restos
la cuerda que bamboleante quedó atada al árbol
la ceniza de tu fuego extinguido la botella vacía
eso que no se nombra en familia
ni en el círculo más íntimo de los amigos poetas
tampoco en la conversa de cantina
ni se publica en revista alguna
siquiera se sugiere cuando dejamos de saludarnos
esto que nos carcome y que no podremos jamás externar
lo que nos llevaremos a la tumba
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